Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

viernes, 22 de marzo de 2019

Lo irónico del ser humano.

Me hace gracia cuando alguien me dice: ¡Qué suerte tienes!
Lo irónico del ser humano es que siempre queremos lo que no tenemos, sea lo que sea. Ojo, que por mi parte yo estoy más que agradecida por todo lo que tengo en mi vida, y soy feliz disfrutando de las personas que me rodean. Pero algo de razón lleva.



A mí me gustaría que te vieras a través de mis ojos, para que entiendas que cada vez que doy un paso adelante, tú das un paso atrás. Eres como la noche si yo fuese el Sol, o como el día siendo yo Luna(tica). Todo lo que tienes tú es todo lo que a mí me falta. Y parece que también al revés.
Me costó muchos fracasos entender que el amor está vacío en realidad, y que el amor se siente cuando se siente aquello que lo rellena. El amor por amor (aunque creo en él) es un saco roto, donde van tus ilusiones, tus pensamientos positivos, tus expectativas, tus ideales... Para sentir realmente el amor se necesita algo más: actitud, comunicación, contacto, verse y no solo mirarse. Y para eso no te hace falta una pareja por mucho que te empeñes.
Si te dejas sentir, sin mirar más allá. Si vives el momento sin preocuparte por las intenciones de la gente. Si escuchas hablar a tu persona favorita sobre su mayor fanatismo o su canción preferida. Ahí es cuando puedes sentir el amor.

No voy a negarte que el miedo da cosas buenas, te protege de la gente mala, te protege de que te vuelva a hacer daño esa persona que ya quiso liarte una vez... pero te protege también de ti mismo, y tú eres la mejor persona que vas a conocer en tu vida. Te haces falta, y el miedo lo sabe, así que sabe también que para poder seguir viviendo en ti tiene que evitar que tú te des cuenta de la falta que te haces. Y así es como te boicoteas, te pasas el tiempo deambulando sin saber muy bien qué estás haciendo, y a veces sintiendo que la vida va aparte, sin contar contigo. Sin dejarte sentir el amor.

Yo he estado ahí. Y una pareja no te arregla. Un amor no te arregla.
Te arregla alguien que te vea cuando te mira. Alguien que te escuche hablar. Alguien que esté antes, durante y después de tus miedos. Y tus metas. Y esté de verdad, no mirando.
Te arreglas tú dejando que todo eso ocurra.

No te voy a pedir que confíes en mí, porque yo misma no soy capaz de hacerlo. Pero por ti....

Ay, por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario