Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
Visitas
jueves, 2 de diciembre de 2010
Cuando el frío se apodera de mis manos
Hoy no me hace mucha gracia estar aquí sentada mientras en el resto del mundo pasan cosas emocionantes. Tampoco me gusta estar de fiesta cuando en otras partes del planeta la gente pasa hambre, y hay tantas desgracias. Solamente tenemos una vida y no hay tiempo de vivirlo todo tan deprisa. Viajar en tren es lo que más me apasiona. Es tan quieto y silencioso, y a la vez tan rápido y sonoro, que ni siquiera nos damos cuenta de lo que recorremos cuando vamos en tren. Es una lástima que todo se pierda tan fácil y rápidamente, pero es como la vida misma. Cuando nos queramos dar cuenta, ya estamos como aquellos que nos regañan por estar más de las diez levantados, los que nos mandan tareas que odiamos hacer. Aunque duela, es así, y no va a dejar de ser así por mucho que insistamos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario