Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
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viernes, 31 de diciembre de 2010
Cuando se empieza de nuevo
Hoy es mi último día del 2010, y me gustaría pasarlo con mi gente. Si no se puede con todos, con la mayoría, por favor. Solamente hago una petición. A todos aquellos que lo estén pasando mal, les pido que sonrían y se alegren por todo lo bueno que les ha pasado en este año, tan movido para algunos y con tan poca importancia para otros. Que no se preocupen si lo que se propusieron no lo han conseguido, que se lo propongan para el año que comienza. Lo mejor para que los sueños se cumplan es perseguirlos constantemente y no dejar de tener fe en ellos. De lo contrario, lo único que conseguirás son unas falsas ilusiones al pensar que todo va a salir como pediste sin tú haber movido un dedo. No pienses que lo que tú puedes hacer lo hará otro, porque estarás muy equivocado. No tengas mucha fe en alguien que apenas conoce, ni tampoco en alguien que te conoce de toda la vida, conoce todos tus gustos, todas tus manías y todo lo que odias. La excesividad de confianza hace que terminemos odiando a las personas que más queremos. Por eso es mejor mantener las distancias en los momentos adecuados, sin pasarse para no perder el contacto. Asique con esto, y mucha suerte, ¡que paséis todos un feliz año nuevo, y esas cosas!
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