Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

sábado, 23 de julio de 2011

Cuando las historias son reales.

C: Oye, mañana vente con la amiga del otro día.
M: Sí, a ver si C. consigue algo con ella.
N: Vale, yo la traigo, pero no quiere con nadie...
M: ¿Ni conmigo siquiera?
N: No...
M: Pero eso es porque estoy contigo...
N: No, es porque no quiere con ninguno.
M: ¿Y con J?
N: Con J. si, pero tiene novia...
M: Y yo también tengo novia.
N: Mentira, tú no tienes.
M: Si, si, es una tal... N...
N: Ah, ¿si? No conozco a ninguna
M: Pues mira, es así un poquito bajita, lleva unas gafitas rosas y moradas, lleva brackets, tiene unos ojos que te mueres y besa muy muy bien...
C: ¿Está buena?
M: Para mí sí, ella decía que era fea y eso, pero no sé donde lo ve...
N: Pues a ver si me la presentas algún día... Enhorabuena :)
M: Búscala ya verás... :D
_____________________________________________________

Porque a veces no necesitamos nada para saber lo que sentimos realmente. Las circunstancias son lo suficientemente inteligentes para que pase lo que debe pasar y en qué momento debe pasar. Agradezco al tiempo y a las circunstancias por hacerme ese favor tan grande y cambiar mi vida al completo. Sin esos dos elementos básicos de la vida no podría haber superado lo que pensé que no superaría nunca. Adoro a la gente que está ahora conmigo y, aunque a veces extrañe a quienes estaban conmigo antes y ahora no quieren verme ni en pintura, la nueva compañía hace cada rato más fácil para olvidar el pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario