Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
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lunes, 18 de julio de 2011
Cuando me comparo con la Luna.
Es tan lindo como mirar la Luna llena con alguien de confianza, ahí redondita y blanca, siempre mirando con su misma cara. El problema no está en mirar la Luna, el problema empieza cuando pienso en la otra cara de la Luna. ¿Por qué siempre muestra la misma cara? Vale, puede que sea por nosequemovidas de la ciencia y a mi eso me importa una ******. A lo que quiero llegar es, ¿todos nos comportamos como la Luna llena? ¿Mientras nos miran mostramos siempre la misma cara, pero en realidad tenemos otra, oscura, que no conoce nadie? A nadie le gustan los cambios, nadie quiere ver cambiar a alguien. Después nos autoculpamos si da la casualidad de que una persona ha cambiado cuando nosotros hemos llegado a su vida, cuando nosotros la acabamos de conocer. Entonces ahí es cuando pienso en la otra cara. Quizá todos necesitemos cambiar cada tiempo. Yo, yo después de 6 meses que dije que iba a cambiar, aún no he querido pegar el cambio brusco. Tan sólo por el "qué dirán". Pero ahora, ahora todo me da igual, que digan lo que quieran decir porque oyen lo que les interesa oír, yo se lo que hago y porque lo hago y no tengo porque darle explicaciones a nadie. Nadie le pide explicaciones a la Luna de porque siempre muestra la misma cara. Olvídensen de mi y búsquense una vida.
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