Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
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viernes, 29 de julio de 2011
Cuando las ideas no están del todo claras.
Si tuviera que definirme con un solo objeto, me definiría como la Luna. La Luna tiene una cara oculta que nadie ve, pero que nadie querría ver. Quedaría muy feo que siempre se viera la Luna al completo, pues ya nos acostumbraríamos y no nos sorprendería ver la Luna llena ni nada de eso. Pues la gente cuando muestra su personalidad la muestra igual que la Luna sus caras, de forma que siempre hay algo que no muestra. Hay personas que hacen que otras muestren lo que no quieren mostrar. La mayoría de la gente tiene una cara oculta buena y otra mala. Suelen ser personalidades que asustan al resto. De ahí las mentiras. Todos mentimos por necesidad de adaptarnos a la sociedad que nosotros mismos hemos creado a base de principios y filosofías. Todos pensamos que hacemos bien ocultando nuestros lados "secretos" y haciendo ver a los demás que no tenemos nada que ocultar. Las mentiras tapan algo mucho más gordo, la verdad. La mentira te hace sufrir un rato, luego se olvida. La verdad, si duele, no es fácil de olvidar. Por eso la gente prefiere ser para sí mismo en lugar de darse a conocer al completo en el mundo exterior.
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