Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
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sábado, 30 de julio de 2011
Cuando me sacan de mis casillas.
Quién sabe si merece la pena seguir con una amistad que te defrauda, que no siempre haces lo que te gusta hacer, sólo por la felicidad de la otra persona. En una amistad se supone que son los dos componentes los que deciden una u otra cosa, los que saben lo que hacer juntos para que ninguno de los dos esté incómodo. En este caso te has equivocado. No soy como te piensas y confié demasiado en ti, lo sé, pero como no hay vuelta atrás prefiero dejar las cosas como están y limitarme a un "- hola, ¿que tal? + Bien, ¿y tú? - Bien, gracias." en lugar de tener una amistad en condiciones. Cuando me des razones para que esto vuelva a ser como era, entonces, pensaré y diré: Tenías razón, perdona. Mientras tanto, búscate la vida.
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