Ya no sonrío, ni nada. Ya no soy nadie, ni nada. Ya olvidé lo que era un abrazo de verdad, no aprendí a besar, a bailar, a cantar sin miedo a desafinar. Me faltaste y no supe guiarme, mi camino no era de pétalos de rosa, ni nada. Simplemente olvidé admirar una sonrisa, ya no escuché los silencios de una voz.
Ya hace mucho tiempo desde que sonó una carcajada de mi. Hace mucho tiempo desde que me brillaban los ojos cada mañana. Hoy el día es gris, gris como mis lágrimas a cada anochecer y tú en silencio, adormilado en tu mundo sin escuchar, sin prestar nada.
No me definí como tú querías, quizá me eché para atrás cuando tú más avanzabas. Mi vida ya no depende de un hilo, de tu hilo. Mi vida ya es mía, es como una fruta que ha madurado y caído del árbol. Has de tener en cuenta que no soy una niña, que tengo claro lo que quiero y lo que hay y siempre lo he tenido.
Que no sepa ser no quiere decir que sea tonta, no abuses de mi porque ya no quiero. Y sólo si me da la gana puedes autoconvencerte de que estás jugando conmigo y no al revés. Mientras, puedes seguir feliz en tu ignorancia.
Se te acaba el juego, ve guardando la partida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario