Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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domingo, 7 de diciembre de 2014

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      Después de la vida sin escribir, vengo a llorar mis penas como vengo haciendo (parece) desde hace ya un tiempo.

      Me he estado fijando en que en muchas ocasiones me gustaría tener menos razón, no acertar con ninguno de mis pensamientos y creerme lo que me digan sin rechistar, pero el mismo tiempo es el que me demuestra que eso sólo haría que todo doliera el triple de lo que ya duele de por sí.

      Me jode mucho que ahora, cuando todo debería estar bien, cuando queda poco para que termine el año, todo son festivos, ilusión, (falsas) esperanzas de que el nuevo año va a ser el definitivo para dejar ese vicio que tanto nos consume... Es cuando peor está todo, sin embargo, es cuando más cómoda empiezo a estar yo.

      Me siento mía, me siento libre y me siento muy muy bien con mi cuerpo y mente. Por una vez en mi vida me siento estable, aunque parezca que todo a mi alrededor tiembla, que todo es un caos. Me siento yo, como hacía tiempo que no me sentía. Haciendo lo que menos me gusta he aprendido a ver lo que realmente sí que me gusta, aunque sea poco. Y tengo ganas de ser yo, que es lo más importante para mí.

      Y es cierto que la vida nos divide, nos ha dividido muchas veces y en muchos aspectos, es más que probable que lo siga haciendo en otros momentos de la vida con otras situaciones y circunstancias diferentes, pero tampoco importa. Estoy enseñándome a vivir dividida, o no. A vivir el ahora y ni siquiera mirar por el hoy, porque me he dado cuenta de que en una hora te pueden cambiar mil cosas en la vida.

      Y aunque me cueste la vida, por lo que de verdad creo que vale la pena para mi superación diaria puede temer todo lo que quiera porque voy a ir a por ello, a por todas, con todo el equipo. Y si fracaso, ya encontraré la forma de conseguir todo lo que busco para mí.

1 comentario:

  1. A por todas, entonces.
    Porque la vida es un sendero que no siempre es recto y puede bifurcarse. Son tantas las opciones, tantas situaciones y tantos sentimientos, que aprendemos a dividir(nos) casi para "sobrevivir".

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