No hay margen de error... Eres irreversible. Presta atención a TODO, cada palabra, cada gesto, cada forma de mirar.
Nunca verás dos veces el mismo rostro, y el tiempo siempre favorecerá para una de las partes más que para la otra.
Elige cuál va a ser tu pecado durante los próximos años.
Elige con qué vas a torturarte cuando no puedas pensar en nada más.
Elige de qué color serán tus sueños cuando no puedas dormir, y
me dices a qué saben las mañanas en las que el amanecer ya no implica un nuevo día.
Y cuando ya no puedas más,
apriétame fuerte la mano.
No consigo que la vida no me parezca una amenaza constante, no consigo quitarme de la cabeza todos estos pensamientos negativos sobre mí, sobre todo lo que hice y hago mal, sobre las noches sin dormir que han quedado en nada después de todo.
No sé dónde va a ir a parar el mañana si hoy estoy así, no confío en la noche si las noches me traicionan de esta forma. Yo antes no era así. No era.
Ya no me puedo ver, porque ya no me veo a mí. Veo a mi yo de hace 10 años, a la atrevida e inexperta de mi yo, diciendo todas las cosas que hoy no querría escuchar. Porque yo no volvería del futuro para decirme todo lo bueno que puedo lograr, yo volvería del pasado para recordarme todas las cosas que voy a perder...
Y seguro que aun así las perdería.
Algún día valdré la pena, y si no pues se cumplirá lo que siempre han deseado para mí.
Una eterna y triste soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario