Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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domingo, 14 de agosto de 2011

Cuando el centro te agobia.

Las horas pasan y con su tic tac el tiempo se pierde, el mar está tranquilo y en el cielo se ven las estrellas. No hay de que preocuparse, la playa está sola y la arena fresquita, se oye la música de la verbena de fondo. La brisa de la noche ayuda a refrescar el ambiente húmedo y salado. Tras unos momentos se deja de oír la música de fondo para escuchar el nítido sonido de una guitarra española al compás de las olas, con acordes suaves y agudos, con la finura de las estrellas de esta noche. Ahora tan solo cierra los ojos, escucha y limítate a soñar.

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