Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
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jueves, 18 de agosto de 2011
Cuando no mido las palabras
Supongo que me merezco el trato que me dan, ya que yo no soy especialmente cuidadosa con lo que digo. A veces se me escapa y a veces lo digo adrede, lo único que se es que muy pocas veces me arrepiento realmente de algo que haya dicho, y si lo hago no vuelvo a recordarlo en ningún momento puesto que me arrepiento. Las veces que me equivoqué al hablar y decir algo raro a la persona equivocada, me vi negra para poder explicarme. Puede que lo único que deba hacer es dejar de depender de lo que la otra persona piense de mi y si me equivoco, reconoceré que lo he hecho y me disculparé, y no negaré nada que haya dicho/hecho. Aunque también he de reconocer que los he cometido gordos, gordos...
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