Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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lunes, 15 de agosto de 2011

Cuando te ves tan solo.

Son más de las doce. Estoy andando por una calle ascendente con los auriculares puestos, escuchando nuestra canción. Mis dos acompañantes me son ante todo fieles, no como los seres humanos, que jamás te puedes fiar. Ellos son la luna y la música. Es lo único que dudosamente pueda dejarte solo en alguna ocasión. Camino mirando al suelo, así como sin prisas. Miro al cielo y la veo, casi llena. Sonrío, ya tengo un recuerdo más gracias a ella. Se podría decir que es la que rige los acontecimientos que deben pasar en mi vida. La música acompasa el ritmo de mis pasos, así no pierdo el compás de la canción. De pronto sonrío. Qué estupidez.

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