Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

domingo, 14 de agosto de 2011

Cuando le conoces [PARTE 3]

Él te sigue hablando, poco a poco la conversación va tomando forma y tú te olvidas de lo que estabas pensando. Entonces sale el tema de tu tablón, que al parecer ha notado que se trata de él. "¿De verdad piensas eso de mi?". Está confuso, no es el momento adecuado para dejar que su mente maquinee, así que le confiesas. "En realidad, no es así todo lo que pienso...". No sabes si te cree pero por si aún no se ha quedado tranquilo, le ofreces escribirle a él directa y personalmente. No sabes qué vas a decirle, solamente piensas en que tienes que tener cuidado con lo que escribas porque a veces puede hacer daño. Intentas escribir lo más cariñosamente posible para que no se sienta incómodo al leerlo, y no sabes si lo consigues, pero sigues a ello. Entonces omites una parte, sí, esa parte que en realidad quieres decir pero que no dices por puro respeto a su situación, porque quizá no sea el momento adecuado, piensas. Entonces él habla contigo, él mismo te dice: "quiero que me lo digas, creo que lo necesito....". Le preguntas que si está seguro por segunda o tercera vez, no quieres que nada cambie y de hecho le avisas de que puede cambiar algo. Él te vuelve a decir que sí, y entonces te preparas. Se te pasan mil cosas por la cabeza pero tienes que seleccionar. Se lo sueltas, así como si nada importara. Entonces se calla, no te escribe, no te contesta. Empiezas a asustarte. "¿Sé habrá molestado?". Te llama por teléfono. Tan solo quiere que escuches y te lo dice. Aceptas, y escuchas. Te tiembla todo el cuerpo y tu corazón está para echar carreras. Silencio, suspiras. Qué abrazo le darías ahora mismo. Vuelves a suspirar, entonces él, con todas sus ganas, te lo dice. "Te quiero". Te paralizas, e inconscientemente sale una lágrima de tu ojo derecho. Sí, del derecho. La secas e intentas mantener la respiración constante. No puedes y te ríes en silencio, no puedes hacer ruido. No te esperabas en absoluto que fuera a tener esa reacción. Te encanta que te hable, no quieres dejar de hablar con él. Pero sabes que eso le está costando dinero y para que tú estés hablándole por el ordenador y él esté hablando solo, pues le dices que cuelgue. Te pregunta porqué. "Porque te vas a gastar mucho dinero". Entonces te dice "el amor no entiende de dinero". Sonríes, es perfecto, piensas. Al fin y al cabo cuelga, y seguís hablando. Hasta las 6 de la mañana sin parar de hablar. Sabes que tu vida empieza a cambiar a partir de ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario